sábado, 15 de junio de 2013

Cayendo lentamente al infierno cap 4

Se sentó en la banca que daba a la ventana, justamente debajo del salón de Ari, tuvo la suerte de que ella se acercara al vidrio y pudo ver su cara, sin embargo, su sonrisa se transformó súbitamente; desde donde estaba podía ver como otro chico se acercaba para platicar con ella, *parecen divertirse* pensó el pelinegro, ya que veía a su hermanita riéndose con él, también pudo observar a un tipo que se les quedo viendo, sin saber muy bien porque, sintió un mal presentimiento, esa sensación se mezcló con los celos y rabia de ver a su hermana tan feliz con otro, al grado de desear subir, entrar y besarla en frente de todos *ella es mía*, no podía darse esa clase de lujos, después de todo eran hermanos de sangre, ¿qué diría la sociedad?, y a él ¿desde cuándo le importaba lo que dijera la sociedad?, movió la cabeza en gesto negativo, muchas cosas pasaban por su cabeza, eso y el insomnio de la noche pasada, sus parpados comenzaron a cobrarle factura, empezó a cerrar los ojos, se recostó sobre la banca tranquilizándose mientras sus inquietos pensamientos se convertían en dulces sueños…

Desde su salón, Ari veía a su dulce hermano dormido, todavía faltaban unos cuantos minutos para que empezaran la clase, le tocaba arte, tendrían que dibujar a partir de un modelo y la chica ya había elegido el suyo, *y que modelo más perfecto* suspiro, mas su rostro se ensombreció cuando vio a dos chicas acercarse, una de ellas le tomo una foto, la otra se acercó… y lo beso, Ari se quedó inmóvil mientras sentía los celos recorrer su cuerpo, la sangre subir a la cabeza, ella nunca había sido violenta, pero en ese justo momento quería golpear a las dos chicas, no lo pensó demasiado y se encamino, con todas sus cosas a la salida.

-¡Aria-chan!- le grito una voz amigable- ¿A dónde vas? Apenas va a empezar la clase- cuando la vio con todas cosas abrió los ojos como platos- no me digas que… - Ari trago saliva- te vas a saltar la clase- eso era más afirmación que nada- ¿Por qué? ¿Paso algo?

-no nada importante, solo que… no me siento con ganas de estar en la clase ahora, Yoru-kun, ¿podrías decirle a la maestra que me enferme?, solo por esta vez, por favor- inconscientemente Ari había hecho la cara de perrito triste que normalmente solo usaba con su hermano, pero que le funcionaba bastante bien.

-E-está bien, solo por esta vez- dijo un muy sonrojado peliplata

-¡Gracias!- grito por encima de su hombro mientras corría a toda velocidad escaleras abajo, y no es que estuviera tan arriba, de hecho solo era un piso, pero no quería que las dos acosadoras le hubieran hecho algo más a su hermano en su ausencia

Cuando llego con Aru, las acosadoras ya se habían ido, se acercó hacia su hermano y empezó a inspeccionarlo con la mirada, al ver su dulce cara dormida, todo su enojo desapareció al instante, para solo dejar la ilusión y desesperación.

-si tan solo pudiera…-murmuro sin pensar.

-Ari…-dijo entre sueños el muy dormido pelinegro.

Sin darse cuenta Ari perdió el control muy rápidamente, se acercó lentamente, sin importarle que alguien pudiera verlos, lo beso justo en la comisura de sus labios y se alejó con la cara totalmente roja y a punto de explotar, en ese momento Aru apretó los ojos y frunció el ceño por la interrupción de su sueño, despertó y movió la cabeza buscando lo que había provocado el cosquilleo cerca de su boca, pero solo se encontró con la mirada baja y la cara sonrojada de Ari, por un momento un brillo ilusorio aparece en sus ojos, *¿podría ser?* , pensó, pero rápidamente desecho la idea, se sonrojo de tan solo pensarlo.

-¿Qué paso Ari?- aun adormilado subió la vista hacia la ventana y vio estudiantes trabajando, luego volteo hacia su reloj y se extrañó- ¿no tenías clase?

-si pero…

-¿Ari, que tienes? ¿Te sientes mal?- Aru se preocupó ya que vio la cara de Ari bastante roja, conociéndola, era muy raro que se saltara clases, a diferencia de cierto pelinegro

-no yo…- Ari lo pensó, tal vez había sido demasiado impulsiva al salir de clases- yo… solo me sentí un poco mareada, pero nada grave, aparte esa clase es aburrida y…, a lo siento hermano, te eh causado problemas verdad- la sola idea deprimió a la chica

-eso no es verdad, digo me preocupa que no vayas a clase pero…

-que dices Aru, si tu faltas a cada rato- ataco Ari

-ahora que lo dices…- Aru se quedó frio, Ari lo había golpeado en un punto bastante certero- ¡pero ese no es el punto! El punto es… bueno ya no importa- Aru coloco su mano en la frente de su hermana-parece que no tienes fiebre, está bien, vámonos a casa, te preparare tus croquetas favoritas ¿te parece?- los ojos de Ari brillaron y la sonrisa de Aru se ensancho- está bien, vámonos.

El camino de regreso la pasaron contándose mutuamente lo que había pasado en sus días, Aru en verdad quería preguntar lo que había visto a través de la ventana, pero no quería ser descubierto y quedar como un acosador, al llegar a la casa comieron e hicieron cada quien sus respectivas tareas, y transcurrió la semana, Aru siempre observaba y cuidaba a su hermana menor y mientras más lo hacía, más se daba cuenta de que tenía un admirador secreto, si es que así podía decirle, en verdad le preocupaba pero no dijo nada, aun así, sin saber muy bien porque, su mal presentimiento creció.

Días más tarde, el viernes (el cual era el único día en el Ari salía más temprano que él), habían quedado en verse a la salida, Neru podía ver como el pelinegro estaba a punto de salir disparado.

-¡ay por favor ya cálmate!- le susurro su rubio amigo

-huy lo siento

-en verdad, pareces una chica lista para ir a su primera cita- se burló Neru

-cállate- rio Aru por ultimo

Cinco infernales minutos después, el timbre sonó, ambos amigos huyeron despavoridos de la clase, el profesor particular los estaba buscando, puesto que se sabía, eran los únicos que no tenían en claro que y donde iban a estudiar, y por supuesto, en lugar de pensarlo, se la pasaban huyendo de sus consejeros, Ari ya se lo había reprochado varias veces, sin embargo para lo único que Aru ocupaba su cabeza era para complacer a su dulce hermana; los mejores amigos caminaron algo aliviados por poder zafarse de nuevo, la conversación surgió con bastante facilidad, Neru le estaba diciendo algo.

-te estaba diciendo que yo…-enmudeció un momento para luego continuar con un tonó de voz algo preocupante- vaya, creo que mis posibilidades con la hermosa Ari han desaparecido por completo…

-¿hasta ahora te das cuenta?, creo que desde el inicio- comento sarcásticamente el pelinegro


-no me refería a esto- insistió

jueves, 13 de junio de 2013

cayendo lentamente al infierno cap3

En cuanto llego a su lugar se desplomo en la silla

-¡oye oye! No te duermas tan rápido, si la tortura recién comienza- rio el rubio que se acomodaba a su lado.

-Neru… tan temprano y ya molestando- le contesto Aru en forma de burla

-no podría hacer menos por mi queridísimo amigo… este... ¿Cómo me dijiste que te llamabas?

- Aru, pero para ti, su alteza serenísima- rio el pelinegro

-mmm prefiero el termino cuñado- Aru se puso serio, sabía que Neru no lo decía en verdad pero no podía evitar sentirse bastante molesto y su amigo lo sabía- bueno bueno ya, no te lo tomes tan serio, y ya quita esa cara por favor, que eres escalofriante y honestamente  tu aura de te matare me asusta así que…

-si no quieres ver esa cara, no toques ese tema, sabes bien que odio la palabra cuñado, y cuando tú la usas, de alguna manera suena peor.

Neru iba a decir algo más cuando la voz del profesor lo interrumpió, escucho a Aru reír por último y se concentró en clase, el pelinegro, por otra parte, no presto nada de atención, pues estaba ocupado intentando recordar como ese bastardo pervertido era su mejor amigo, era un tonto, Neru siempre lo igualaba, ambos amigos eran los primeros lugares en todo, una diaria competencia por ver quién era el mejor, las cosas cambiaron cuando Neru se empezó a fijar en su pequeña Ari, habían pasado por varias peleas por el tema, la situación se había transformado en insoportable hasta que Aru revelo su máximo secreto, parecía como si esa última pelea hubiese sido apenas ayer…

*a esa hora de la tarde, el motivo de la pelea parecía ridículo, pero aun así ahí estaban, los dos “amigos” rodando por el suelo, intercambiando golpes, con la tormenta apagando sus gritos, Aru había tenido mucha suerte en que su hermana hubiese quedado con una amiga, en verdad no quería que lo viera en esa situación, y de todas maneras esperaba un buen regaño en cuanto regresara a casa, pero en ese momento no podía pensar en eso, solo podía concentrarse en los golpes de Neru y los suyos propios.-¿Cuál es tu maldito problema?- le gritaba Neru mientras volvía a golpear- sé que los hermanos son celosos, pero tú lo estas llevando demasiado lejos-, -¡Cállate idiota! Tú no sabes nada- respondía Aru a voz en cuello, dando vuelta y poniéndose sobre el rubio -¿Qué es lo que no se?, tu hermana me gusta y quiero salir con ella, por eso ¿Cuál es tu maldito problema?, si fuera otra persona ¿lo aceptarías?- -¡No!- -¿Entonces? Quien mejor que tu mejor amigo que un desconocido para...- Neru no pudo terminar la frase pues Aru lo había tomado del cuello y le había dado un golpe en la cara callándolo y obligándolo a que lo viera a la cara, -¡Nadie!, ni tu ni nadie, ¡¿me escuchaste?!- Aru lo dejo tirado en el suelo y comenzó a levantarse, todo su cuerpo le dolía, podía sentir sus músculos quejándose, gritándole, recriminándole. -¿Qué rayos te pasa? Más que como un hermano celoso te comportas como…- no pudo terminar la frase, la mera posibilidad de algo así lo había dejado en shock, -¿Cómo qué? Anda termina lo que ibas a decir, te escucho- lo reto el pelinegro, Neru volteo a ver a los ojos de su amigo, intentando descubrir la verdad tras ellos, se quedó en silencio por un momento, luego la pregunta salió por si sola –Aru, tu... tú estás enamorado de tu hermana menor ¿no es así?- el aludido bajo la cabeza no podía responder esa pregunta con palabras, Neru capto la respuesta por si sola suspiro y volvió a decir- bueno, supongo que ya lo sabía- Aru volteo a ver a su amigo, ¿se había dado cuenta por si solo?- digo, por la forma en que la miras, los cariños que a veces le haces, el brillo de tus ojos, nunca eh tenido una hermana así que no sé cómo es, pero estoy seguro de que a veces tus juegos sobrepasan la línea fraternal, y aunque nunca eh estado enamorado, no tengo duda de que ese brillo en esos ojos muertos es digno de un hombre que mira su más preciado tesoro- Aru lo miro cauteloso, ¿qué debería hacer ahora que sabían su secreto?- no me mires así, no le voy a decir a nadie, y tranquilo no pienso que sea asqueroso, monstruoso o antinatural, simplemente es amor, nadie elige de quien se enamora, pero amigo mío, creo que te toco la carta con peor suerte en ese aspecto- termino Neru y lo volteo a ver con una sonrisa Aru se relajó por un momento, entonces los dos amigos empezaron a reír, ese había sido el fin de la “guerra”.*

Eso había pasado hace ya un año aproximadamente, después de esa pelea, cada quien había regresado a sus respectivas casas, ambos chorreando y llenos de moretones, cortadas y demás, cuando llego a casa tuvo que tragarse la culpa por haber provocado semejante expresión de preocupación en el rostro de su amada, Ari lo cuido hasta que se recuperó por completo, le había inventado de excusa que lo habían asaltado, y aunque ella no se tragaba el cuento, fingió que le creía, después de todo, no quería causarle problemas innecesarios a su tan amado hermano.

Aru sintió el día pasar muy lento, apenas y ponía atención en clase, pues en su cabeza seguía dando vueltas la imagen de su sueño, y los sucesos de la mañana, en verdad se preocupaba por Ari, y justo cuando estaba a punto de perder la cabeza, el ultimo timbre de los de sexto sonó, dándole libertad a todos los futuros universitarios, Neru y Aru fueron los primeros en salir, obvio, llegaron a la mitad del campus, donde normalmente se separaban para tomar diferentes rumbos.

-Ari-chan todavía tiene que tomar una clase ¿no?

-como lo esperaba del acosador número 1, estas enterado de todo ¿verdad?- se rio el hermano mayor

-veo que contigo no se puede hablar seriamente, está bien, ya hablaremos mañana, nos veremos después, hasta la vista querido romeo- dijo volteándose con una sonrisa burlona en el rostro y partiendo hacia la salida.


-tan teatral como siempre- suspiro el pelinegro, riéndose y caminando hacia el otro lado, rumbo al salón de su hermana.

viernes, 7 de junio de 2013

Cayendo lentamente al infierno cap 2

Aru bajo de las escaleras, Ari lo volteo a ver e inmediatamente volteo la mirada sonrojada, dejando al pelinegro bastante confundido, ambos se sentaron en la mesa y empezaron a comer, el desayuno consistía en un omelette de huevo, un tazón de arroz blanco, cuatro sardinitas y té verde.
-itadakimasu- empezó Aru
-I-itadakimasu- secundo Ari
Ambos comieron en silencio, Aru se estaba empezando a preocupar por su hermana, al terminar de comer intento hacer una broma rápida, que sabía, le sacaban una sonrisa, pero no fue así, mientras Ari terminaba de lavar los platos sintió los brazos de su amado hermano abrazarla por detrás, su corazón acelero, Aru se acercó a su oreja y le dijo:
-ahora me vas a decir que tienes
-Na-nada en especial- Ari apenas y podía controlar su respiración, no podía moverse ni decir nada, sus nervios se estaban apoderando de ella, tener a la persona que más amaba en el mundo y no poder tenerla como deseaba le provocaba bastante dolor- p-perdón por lo de hace rato yo…
-¿de qué hablas?-Aru se había quedado con cara de quien no entiende lo que pasa
-como te desperté… me sobrepase un poco, lo siento-la cara de Ari estaba completamente roja
-N-no necesitas disculparte, está bien, es mi culpa por no despertarme a tiempo
-entonces… ¿no estas molesto?- pregunto Ari con distinguida ingenuidad que provoco un sonrojo en Aru
-¿Cómo podría?-le acaricio la cabeza y Ari se sintió derretir, simplemente amaba cuando su hermano hacia eso- Hey ¿no crees que ya vamos tarde? – Dijo con tono de absoluta diversión, mientras deshacía el dulce abrazo y tomaba su mochila- Ari, ¿tienes los obentos?...-
Ari solo se quedó parada, por supuesto que ya los tenía, estaban la mesa junto a su mochila, por un momento se quedó pensando en quedarse y hablar, tenía la pequeña fantasía de que hablaran una cosa llevara a otra y…
-¡Ari!- la voz de su hermano la había sacado de su pequeño mundo
-¿eh?
-que si tienes los obentos-
-ah si- se acercó a la mesa, tomo los dos bultos con sus almuerzos, agarro su mochila y le dio uno a Aru- perdón, aquí tienes-
-Estas rara hoy- suspiro Aru- bueno será mejor que nos vayamos, se nos hará tarde.
Una vez afuera, Aru cerró la puerta con llave y empezaron a caminar, tenían suerte ya que  no les tomaba más de quince minutos llegar a la escuela; después de un rato de estar caminando, Ari sintió el peso incomodo del silencio y se arriesgó a preguntar.
-E-entonces, si no te enojaste conmigo ¿Por qué me gritaste?- Aru lo pensó por un rato y honestamente le respondió
-mmm mas bien fue un grito de sorpresa, nunca imagine que mi propia hermanita menor me quisiese violar- se burló ante el repentino sonrojo de Ari, un sonrojo que por cierto estaba más que justificado, pues ella se había quedad examinándolo, imaginándose el cómo sería  tocarlo y otras cosas, cada una más pervertida que la anterior
-¡¡¡b-b-baka!!!-le grito al tiempo que lo golpeaba con la mochila
-¡auch!, eso significa que tengo razón- rio de nuevo el pelinegro, amaba hacer enojar a su hermana en ciertas ocasiones, ya que a veces se veía bastante adorable
-¡claro que no!- el sonrojo de Ari se hizo más que evidente- además, ¿Quién querría violar a alguien como tú?
-mmm tú- respondió con obviedad 
-si claro, si eso crees…
-para tu información hermanita hay una larga lista de chicas admiradoras mías, ten cuidado o me pueden robar- dijo Aru con una sonrisa entre diabólica, traviesa y bastante orgullosa
Ari solo se quedó en silencio, su corazón galopaba de los celos, quiso decirle algo más a su molesto hermano pero se calló, de igual manera no importaba pues ya habían llegado a la escuela, era momento de que Aria se fuera al área de cuarto año y su hermano al área de sexto; ambos estaban en preparatoria, pero el abismo que los separaba era bastante grande, geográficamente, no estaban a más de cinco minutos de distancia, académicamente hablando una apenas entraba a una nueva etapa, y el otro apenas y tenía tiempo antes de entrar a la universidad, los dos tenían buenas calificaciones pero eso quedaba en segundo plano cuando tenías que elegir carrera y no sabías que decidir, como era el caso de Aru.
-bueno, ya me tengo que ir- informo Aru- te esperare debajo de tu salón de siempre ¿de acuerdo?

Ari meneo la cabeza en un gesto afirmativo y salió corriendo directamente a su salón, Aru la vio desde donde lo había dejado, no tenía duda de por qué tenía tantos pretendientes, la hermosa Kuroi Aria, con un pelo negro y liso que llegaba hasta la mitad de su espalda, con unos ojos grises brillantes casi plata y unas facciones casi infantiles que despertaban, por si solas, el deseo de protegerla, se había enterado por voces externas que ella se encontraba entre las cinco chicas más hermosas de la escuela, empezó a caminar camino a su salón, sentía los celos fluir por su cuerpo; Al llegar a su salón, noto como varias chicas se le quedaban viendo y sonrió orgulloso, recordando que él había sido catalogado como el chico más apuesto de toda la escuela, siempre pensó que era una exageración pero…, el joven y apuesto Kuroi Aru, con un promedio un poco más alto de lo normal y una actitud básicamente indiferente atraía la atención de casi todas las chicas, para la envidia de sus demás compañeros, “y como no, con ese pelo azabache, y desordenado y esos ojos tan singulares, aun no puedo creer que tu ojo izquierdo sea negro y el otro plata, mírate, eres un bicho raro y aun así tienes a tantas chicas a tu pies” se quejaba Neru, *bueno, el siempre reclama de todo* rio para sus adentros.

Cayendo lentamente al infierno


Otra vez lunes, genial- piensa un fastidiado pelinegro recostado boca abajo, el despertador sigue sonando, con una mueca lo apaga y se vuelve a esconder debajo de la almohada, intentando controlar su respiración, sabia que ella llegaría pronto, podía escuchar sus pasos cruzando el pasillo, se detuvo en frente de su habitación y dio unos pequeños y ligeros pero decididos golpes en la puerta.

-Aru, llegaremos tarde- sin respuesta, insistió mas y aun sin respuesta, volvió a hablar- Aru, voy a entrar.
La chica entro a la habitación cuando vio la inigualable figura de su hermano, aun sobre la cama, dormitando, al ver esto hizo una expresión de decepción y resignación.

-Aru, ya levántate o llegaremos tarde…-el aludido no se movió un centímetro pues estaba tan fascinado oliendo ese perfume tan divino característico de su hermana que ni se dio cuenta cuando le quito la almohada de la cabeza descubriendo que su hermano estaba, en efecto, despierto. La chica suspiro por lo bajo y continúo con sus amenazas

-Mira, si no te levantas, no tendré más remedio que…- Aru solo movió un poco su ojo descubierto para intentar mirar con curiosidad a su hermana, sin embargo no hizo nada más, tenía ganas de ver que iba a hacer- te lo advertí.

Y cumpliendo su amenaza le quito la sabana donde el cuerpo de su hermanito mayor, estaba reposando, se encontraba tan bien acomodado que al tiempo de que ella jalo la sabana, el giro bruscamente por impulso, quedando cara a cara y…

-¡Ahhhhhhhh! ¡Ari! ¡¿Qué rayos crees que estas haciendo?!- grito el joven intentando cubrirse lo poco que sus bóxer podían censurar, volteo a ver a su hermana que estaba examinándolo, con unos ojos como platos intentando contener el sonrojo y las ganas enormes de tocarlo y acariciarlo, la mirada de Ari había cambiado y Aru se daba cuenta, de lo que no se daba cuenta era de ese toque de lujuria, abstinencia, desesperación y culpa que remarcaban los ojos de la chica al ver a su hermano en ese estado, semidesnudo y a unos pocos centímetros de ella, y eso no ayudaba para nada al caos que tenia en su cabeza, y como consecuencia, se acercó más y más a su cara hasta que quedaron a pocos milímetros de tocarse.

-Buenos días hermanito- dijo Ari con una radiante sonrisa, un hermoso sonrojo y además acompañado de un cálido beso en la mejilla que basto para terminar de derretir al joven pelinegro.

Ari, que estaba a punto de perderse, logro recuperar la compostura, sin embargo no logro deshacerse tan fácilmente del sonrojo que delataba sus fantasías.

-El desayuno esta listo, no vayas a tardar eh…- dijo caminando hacia la puerta sin voltear a ver a su hermano, por temor a que viera dentro de ella como siempre y que descubriera su secreto.

Después de que saliera, Aru solo se quedó ahí, esperando que su respiración se controlara, pero su sueño combinado con lo que acababa de pasar no eran de mucha ayuda.

*Ari lo veía con una mirada de vergüenza y deseo, su cara estaba roja y luchaba por bajar la mirada ya que la de él se lo impedía, la miro con verdadero deseo y lujuria, a lo que ella enrojeció a mas no poder y le dijo con un tono de reproche y vergüenza:- N-no me mires con esos ojos, hentai! El soltó una risita traviesa y se acercó a sus labios besándolos con ternura y amor, los siguientes besos tomaron un rumbo mas subido de tono, la pasión poco a poco se fue haciendo presente entre ambos hermanos, recorrían sus cuerpos y sus corazones, Aru fue tocando y lamiendo cada una de las partes más sensibles del cuerpo que su querida Ari, haciéndola gemir cada vez mas fuerte, puso su rostro en sus piernas y viendo la mirada llena de deseo, prosiguió, saboreando la parte mas deliciosa de su cuerpo, provocando que su amada, gritara su nombre con absoluto placer, y logrando que el cuerpo delicado de su hermana se arqueara de tal manera que sabia, que estaba llegando al final, todo era tan perfecto, Ari estaba a punto de llegar cuando…
Se despertó, envuelto en sudor y pudiendo apenas respirar, un bulto endurecido entre sus piernas le dijo que sus deseos eran reales y que además, se encontraba en problemas, se puso boca abajo, escondiendo su cabeza debajo de la almohada, mientras que su excitación desaparecía y su ritmo respiratorio se calmaba, sonó el despertador.


Aru dejo ir un suspiro, la imagen de su querida hermana gritando su nombre en el momento justo de su orgasmo, no dejaban sus sueños en paz repitiéndose cada noche, la imagen volvió por un segundo y se sintió como un completo pervertido, y con justa razón, pues estaba enamorado de su hermanita menor, aun recordaba como, a escondidas de ella, se hizo un estudio de ADN, con la esperanza de que no fueran hermanos, pero lamentablemente el resultado fue positivo. Intento no pensar en eso y se cambió, poniéndose una playera negra que se ceñía a sus pocos pero bien formados músculos, una   camisa abierta a cuadros, unos pantalones de mezclilla holgados y algo rotos y unos tenis sucios, bajo a ver a su hermana, que a diferencia de él, si se había arreglado cuidadosamente; su pelo largo y cepillado caía sobre sus hombros y bajaba por su espalda hasta antes de la cintura, llevaba una blusa negra de manga corta con una chamarra encima, una falda, su favorita, unos mallones cuyo final era ocultado por unas botas altas y en sus manos unos guantes que dejaban ver sus delicados dedos y sus  cuidadas uñas.