Se sentó en la banca que daba a la
ventana, justamente debajo del salón de Ari, tuvo la suerte de que ella se
acercara al vidrio y pudo ver su cara, sin embargo, su sonrisa se transformó
súbitamente; desde donde estaba podía ver como otro chico se acercaba para
platicar con ella, *parecen divertirse*
pensó el pelinegro, ya que veía a su hermanita riéndose con él, también pudo
observar a un tipo que se les quedo viendo, sin saber muy bien porque, sintió
un mal presentimiento, esa sensación se mezcló con los celos y rabia de ver a
su hermana tan feliz con otro, al grado de desear subir, entrar y besarla en frente
de todos *ella es mía*, no podía
darse esa clase de lujos, después de todo eran hermanos de sangre, ¿qué diría
la sociedad?, y a él ¿desde cuándo le importaba lo que dijera la sociedad?,
movió la cabeza en gesto negativo, muchas cosas pasaban por su cabeza, eso y el
insomnio de la noche pasada, sus parpados comenzaron a cobrarle factura, empezó
a cerrar los ojos, se recostó sobre la banca tranquilizándose mientras sus
inquietos pensamientos se convertían en dulces sueños…
Desde su salón, Ari veía a su dulce
hermano dormido, todavía faltaban unos cuantos minutos para que empezaran la
clase, le tocaba arte, tendrían que dibujar a partir de un modelo y la chica ya
había elegido el suyo, *y que modelo más
perfecto* suspiro, mas su rostro se ensombreció cuando vio a dos chicas
acercarse, una de ellas le tomo una foto, la otra se acercó… y lo beso, Ari se
quedó inmóvil mientras sentía los celos recorrer su cuerpo, la sangre subir a
la cabeza, ella nunca había sido violenta, pero en ese justo momento quería golpear
a las dos chicas, no lo pensó demasiado y se encamino, con todas sus cosas a la
salida.
-¡Aria-chan!- le grito una voz
amigable- ¿A dónde vas? Apenas va a empezar la clase- cuando la vio con todas
cosas abrió los ojos como platos- no me digas que… - Ari trago saliva- te vas a
saltar la clase- eso era más afirmación que nada- ¿Por qué? ¿Paso algo?
-no nada importante, solo que… no me
siento con ganas de estar en la clase ahora, Yoru-kun, ¿podrías decirle a la
maestra que me enferme?, solo por esta vez, por favor- inconscientemente Ari
había hecho la cara de perrito triste que normalmente solo usaba con su
hermano, pero que le funcionaba bastante bien.
-E-está bien, solo por esta vez- dijo
un muy sonrojado peliplata
-¡Gracias!- grito por encima de su hombro
mientras corría a toda velocidad escaleras abajo, y no es que estuviera tan
arriba, de hecho solo era un piso, pero no quería que las dos acosadoras le
hubieran hecho algo más a su hermano en su ausencia
Cuando llego con Aru, las acosadoras
ya se habían ido, se acercó hacia su hermano y empezó a inspeccionarlo con la
mirada, al ver su dulce cara dormida, todo su enojo desapareció al instante,
para solo dejar la ilusión y desesperación.
-si tan solo pudiera…-murmuro sin
pensar.
-Ari…-dijo entre sueños el muy dormido
pelinegro.
Sin darse cuenta Ari perdió el control
muy rápidamente, se acercó lentamente, sin importarle que alguien pudiera
verlos, lo beso justo en la comisura de sus labios y se alejó con la cara
totalmente roja y a punto de explotar, en ese momento Aru apretó los ojos y
frunció el ceño por la interrupción de su sueño, despertó y movió la cabeza
buscando lo que había provocado el cosquilleo cerca de su boca, pero solo se
encontró con la mirada baja y la cara sonrojada de Ari, por un momento un
brillo ilusorio aparece en sus ojos, *¿podría
ser?* , pensó, pero rápidamente desecho la idea, se sonrojo de tan solo
pensarlo.
-¿Qué paso Ari?- aun adormilado subió
la vista hacia la ventana y vio estudiantes trabajando, luego volteo hacia su
reloj y se extrañó- ¿no tenías clase?
-si pero…
-¿Ari, que tienes? ¿Te sientes mal?-
Aru se preocupó ya que vio la cara de Ari bastante roja, conociéndola, era muy
raro que se saltara clases, a diferencia de cierto pelinegro
-no yo…- Ari lo pensó, tal vez había
sido demasiado impulsiva al salir de clases- yo… solo me sentí un poco mareada,
pero nada grave, aparte esa clase es aburrida y…, a lo siento hermano, te eh
causado problemas verdad- la sola idea deprimió a la chica
-eso no es verdad, digo me preocupa
que no vayas a clase pero…
-que dices Aru, si tu faltas a cada
rato- ataco Ari
-ahora que lo dices…- Aru se quedó
frio, Ari lo había golpeado en un punto bastante certero- ¡pero ese no es el
punto! El punto es… bueno ya no importa- Aru coloco su mano en la frente de su
hermana-parece que no tienes fiebre, está bien, vámonos a casa, te preparare
tus croquetas favoritas ¿te parece?- los ojos de Ari brillaron y la sonrisa de
Aru se ensancho- está bien, vámonos.
El camino de regreso la pasaron
contándose mutuamente lo que había pasado en sus días, Aru en verdad quería
preguntar lo que había visto a través de la ventana, pero no quería ser
descubierto y quedar como un acosador, al llegar a la casa comieron e hicieron
cada quien sus respectivas tareas, y transcurrió la semana, Aru siempre
observaba y cuidaba a su hermana menor y mientras más lo hacía, más se daba
cuenta de que tenía un admirador secreto, si es que así podía decirle, en
verdad le preocupaba pero no dijo nada, aun así, sin saber muy bien porque, su
mal presentimiento creció.
Días más tarde, el viernes (el cual
era el único día en el Ari salía más temprano que él), habían quedado en verse
a la salida, Neru podía ver como el pelinegro estaba a punto de salir
disparado.
-¡ay por favor ya cálmate!- le susurro
su rubio amigo
-huy lo siento
-en verdad, pareces una chica lista
para ir a su primera cita- se burló Neru
-cállate- rio Aru por ultimo
Cinco infernales minutos después, el
timbre sonó, ambos amigos huyeron despavoridos de la clase, el profesor
particular los estaba buscando, puesto que se sabía, eran los únicos que no
tenían en claro que y donde iban a estudiar, y por supuesto, en lugar de
pensarlo, se la pasaban huyendo de sus consejeros, Ari ya se lo había
reprochado varias veces, sin embargo para lo único que Aru ocupaba su cabeza
era para complacer a su dulce hermana; los mejores amigos caminaron algo
aliviados por poder zafarse de nuevo, la conversación surgió con bastante
facilidad, Neru le estaba diciendo algo.
-te estaba diciendo que yo…-enmudeció
un momento para luego continuar con un tonó de voz algo preocupante- vaya, creo
que mis posibilidades con la hermosa Ari han desaparecido por completo…
-¿hasta ahora te das cuenta?, creo que
desde el inicio- comento sarcásticamente el pelinegro
-no me refería a esto- insistió
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