jueves, 13 de junio de 2013

cayendo lentamente al infierno cap3

En cuanto llego a su lugar se desplomo en la silla

-¡oye oye! No te duermas tan rápido, si la tortura recién comienza- rio el rubio que se acomodaba a su lado.

-Neru… tan temprano y ya molestando- le contesto Aru en forma de burla

-no podría hacer menos por mi queridísimo amigo… este... ¿Cómo me dijiste que te llamabas?

- Aru, pero para ti, su alteza serenísima- rio el pelinegro

-mmm prefiero el termino cuñado- Aru se puso serio, sabía que Neru no lo decía en verdad pero no podía evitar sentirse bastante molesto y su amigo lo sabía- bueno bueno ya, no te lo tomes tan serio, y ya quita esa cara por favor, que eres escalofriante y honestamente  tu aura de te matare me asusta así que…

-si no quieres ver esa cara, no toques ese tema, sabes bien que odio la palabra cuñado, y cuando tú la usas, de alguna manera suena peor.

Neru iba a decir algo más cuando la voz del profesor lo interrumpió, escucho a Aru reír por último y se concentró en clase, el pelinegro, por otra parte, no presto nada de atención, pues estaba ocupado intentando recordar como ese bastardo pervertido era su mejor amigo, era un tonto, Neru siempre lo igualaba, ambos amigos eran los primeros lugares en todo, una diaria competencia por ver quién era el mejor, las cosas cambiaron cuando Neru se empezó a fijar en su pequeña Ari, habían pasado por varias peleas por el tema, la situación se había transformado en insoportable hasta que Aru revelo su máximo secreto, parecía como si esa última pelea hubiese sido apenas ayer…

*a esa hora de la tarde, el motivo de la pelea parecía ridículo, pero aun así ahí estaban, los dos “amigos” rodando por el suelo, intercambiando golpes, con la tormenta apagando sus gritos, Aru había tenido mucha suerte en que su hermana hubiese quedado con una amiga, en verdad no quería que lo viera en esa situación, y de todas maneras esperaba un buen regaño en cuanto regresara a casa, pero en ese momento no podía pensar en eso, solo podía concentrarse en los golpes de Neru y los suyos propios.-¿Cuál es tu maldito problema?- le gritaba Neru mientras volvía a golpear- sé que los hermanos son celosos, pero tú lo estas llevando demasiado lejos-, -¡Cállate idiota! Tú no sabes nada- respondía Aru a voz en cuello, dando vuelta y poniéndose sobre el rubio -¿Qué es lo que no se?, tu hermana me gusta y quiero salir con ella, por eso ¿Cuál es tu maldito problema?, si fuera otra persona ¿lo aceptarías?- -¡No!- -¿Entonces? Quien mejor que tu mejor amigo que un desconocido para...- Neru no pudo terminar la frase pues Aru lo había tomado del cuello y le había dado un golpe en la cara callándolo y obligándolo a que lo viera a la cara, -¡Nadie!, ni tu ni nadie, ¡¿me escuchaste?!- Aru lo dejo tirado en el suelo y comenzó a levantarse, todo su cuerpo le dolía, podía sentir sus músculos quejándose, gritándole, recriminándole. -¿Qué rayos te pasa? Más que como un hermano celoso te comportas como…- no pudo terminar la frase, la mera posibilidad de algo así lo había dejado en shock, -¿Cómo qué? Anda termina lo que ibas a decir, te escucho- lo reto el pelinegro, Neru volteo a ver a los ojos de su amigo, intentando descubrir la verdad tras ellos, se quedó en silencio por un momento, luego la pregunta salió por si sola –Aru, tu... tú estás enamorado de tu hermana menor ¿no es así?- el aludido bajo la cabeza no podía responder esa pregunta con palabras, Neru capto la respuesta por si sola suspiro y volvió a decir- bueno, supongo que ya lo sabía- Aru volteo a ver a su amigo, ¿se había dado cuenta por si solo?- digo, por la forma en que la miras, los cariños que a veces le haces, el brillo de tus ojos, nunca eh tenido una hermana así que no sé cómo es, pero estoy seguro de que a veces tus juegos sobrepasan la línea fraternal, y aunque nunca eh estado enamorado, no tengo duda de que ese brillo en esos ojos muertos es digno de un hombre que mira su más preciado tesoro- Aru lo miro cauteloso, ¿qué debería hacer ahora que sabían su secreto?- no me mires así, no le voy a decir a nadie, y tranquilo no pienso que sea asqueroso, monstruoso o antinatural, simplemente es amor, nadie elige de quien se enamora, pero amigo mío, creo que te toco la carta con peor suerte en ese aspecto- termino Neru y lo volteo a ver con una sonrisa Aru se relajó por un momento, entonces los dos amigos empezaron a reír, ese había sido el fin de la “guerra”.*

Eso había pasado hace ya un año aproximadamente, después de esa pelea, cada quien había regresado a sus respectivas casas, ambos chorreando y llenos de moretones, cortadas y demás, cuando llego a casa tuvo que tragarse la culpa por haber provocado semejante expresión de preocupación en el rostro de su amada, Ari lo cuido hasta que se recuperó por completo, le había inventado de excusa que lo habían asaltado, y aunque ella no se tragaba el cuento, fingió que le creía, después de todo, no quería causarle problemas innecesarios a su tan amado hermano.

Aru sintió el día pasar muy lento, apenas y ponía atención en clase, pues en su cabeza seguía dando vueltas la imagen de su sueño, y los sucesos de la mañana, en verdad se preocupaba por Ari, y justo cuando estaba a punto de perder la cabeza, el ultimo timbre de los de sexto sonó, dándole libertad a todos los futuros universitarios, Neru y Aru fueron los primeros en salir, obvio, llegaron a la mitad del campus, donde normalmente se separaban para tomar diferentes rumbos.

-Ari-chan todavía tiene que tomar una clase ¿no?

-como lo esperaba del acosador número 1, estas enterado de todo ¿verdad?- se rio el hermano mayor

-veo que contigo no se puede hablar seriamente, está bien, ya hablaremos mañana, nos veremos después, hasta la vista querido romeo- dijo volteándose con una sonrisa burlona en el rostro y partiendo hacia la salida.


-tan teatral como siempre- suspiro el pelinegro, riéndose y caminando hacia el otro lado, rumbo al salón de su hermana.

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