En cuanto llego a su lugar se desplomo
en la silla
-¡oye oye! No te duermas tan rápido,
si la tortura recién comienza- rio el rubio que se acomodaba a su lado.
-Neru… tan temprano y ya molestando-
le contesto Aru en forma de burla
-no podría hacer menos por mi
queridísimo amigo… este... ¿Cómo me dijiste que te llamabas?
- Aru, pero para ti, su alteza
serenísima- rio el pelinegro
-mmm prefiero el termino cuñado- Aru
se puso serio, sabía que Neru no lo decía en verdad pero no podía evitar
sentirse bastante molesto y su amigo lo sabía- bueno bueno ya, no te lo tomes
tan serio, y ya quita esa cara por favor, que eres escalofriante y
honestamente tu aura de te matare me
asusta así que…
-si no quieres ver esa cara, no toques
ese tema, sabes bien que odio la palabra cuñado, y cuando tú la usas, de alguna
manera suena peor.
Neru iba a decir algo más cuando la
voz del profesor lo interrumpió, escucho a Aru reír por último y se concentró
en clase, el pelinegro, por otra parte, no presto nada de atención, pues estaba
ocupado intentando recordar como ese bastardo pervertido era su mejor amigo,
era un tonto, Neru siempre lo igualaba, ambos amigos eran los primeros lugares
en todo, una diaria competencia por ver quién era el mejor, las cosas cambiaron
cuando Neru se empezó a fijar en su pequeña Ari, habían pasado por varias
peleas por el tema, la situación se había transformado en insoportable hasta
que Aru revelo su máximo secreto, parecía como si esa última pelea hubiese sido
apenas ayer…
*a
esa hora de la tarde, el motivo de la pelea parecía ridículo, pero aun así ahí
estaban, los dos “amigos” rodando por el suelo, intercambiando golpes, con la
tormenta apagando sus gritos, Aru había tenido mucha suerte en que su hermana
hubiese quedado con una amiga, en verdad no quería que lo viera en esa
situación, y de todas maneras esperaba un buen regaño en cuanto regresara a casa,
pero en ese momento no podía pensar en eso, solo podía concentrarse en los
golpes de Neru y los suyos propios.-¿Cuál es tu maldito problema?- le gritaba
Neru mientras volvía a golpear- sé que los hermanos son celosos, pero tú lo
estas llevando demasiado lejos-, -¡Cállate idiota! Tú no sabes nada- respondía
Aru a voz en cuello, dando vuelta y poniéndose sobre el rubio -¿Qué es lo que
no se?, tu hermana me gusta y quiero salir con ella, por eso ¿Cuál es tu
maldito problema?, si fuera otra persona ¿lo aceptarías?- -¡No!- -¿Entonces?
Quien mejor que tu mejor amigo que un desconocido para...- Neru no pudo
terminar la frase pues Aru lo había tomado del cuello y le había dado un golpe
en la cara callándolo y obligándolo a que lo viera a la cara, -¡Nadie!, ni tu ni nadie, ¡¿me escuchaste?!-
Aru lo dejo tirado en el suelo y comenzó a levantarse, todo su cuerpo le dolía,
podía sentir sus músculos quejándose, gritándole, recriminándole. -¿Qué rayos
te pasa? Más que como un hermano celoso te comportas como…- no pudo terminar la
frase, la mera posibilidad de algo así lo había dejado en shock, -¿Cómo qué?
Anda termina lo que ibas a decir, te escucho- lo reto el pelinegro, Neru volteo
a ver a los ojos de su amigo, intentando descubrir la verdad tras ellos, se
quedó en silencio por un momento, luego la pregunta salió por si sola –Aru,
tu... tú estás enamorado de tu hermana menor ¿no es así?- el aludido bajo la
cabeza no podía responder esa pregunta con palabras, Neru capto la respuesta
por si sola suspiro y volvió a decir- bueno, supongo que ya lo sabía- Aru
volteo a ver a su amigo, ¿se había dado cuenta por si solo?- digo, por la forma
en que la miras, los cariños que a veces le haces, el brillo de tus ojos, nunca
eh tenido una hermana así que no sé cómo es, pero estoy seguro de que a veces
tus juegos sobrepasan la línea fraternal, y aunque nunca eh estado enamorado,
no tengo duda de que ese brillo en esos ojos muertos es digno de un hombre que
mira su más preciado tesoro- Aru lo miro cauteloso, ¿qué debería hacer ahora
que sabían su secreto?- no me mires así, no le voy a decir a nadie, y tranquilo
no pienso que sea asqueroso, monstruoso o antinatural, simplemente es amor,
nadie elige de quien se enamora, pero amigo mío, creo que te toco la carta con
peor suerte en ese aspecto- termino Neru y lo volteo a ver con una sonrisa Aru
se relajó por un momento, entonces los dos amigos empezaron a reír, ese había
sido el fin de la “guerra”.*
Eso había pasado hace ya un año
aproximadamente, después de esa pelea, cada quien había regresado a sus
respectivas casas, ambos chorreando y llenos de moretones, cortadas y demás,
cuando llego a casa tuvo que tragarse la culpa por haber provocado semejante
expresión de preocupación en el rostro de su amada, Ari lo cuido hasta que se
recuperó por completo, le había inventado de excusa que lo habían asaltado, y
aunque ella no se tragaba el cuento, fingió que le creía, después de todo, no
quería causarle problemas innecesarios a su tan amado hermano.
Aru sintió el día pasar muy lento, apenas
y ponía atención en clase, pues en su cabeza seguía dando vueltas la imagen de
su sueño, y los sucesos de la mañana, en verdad se preocupaba por Ari, y justo
cuando estaba a punto de perder la cabeza, el ultimo timbre de los de sexto
sonó, dándole libertad a todos los futuros universitarios, Neru y Aru fueron
los primeros en salir, obvio, llegaron a la mitad del campus, donde normalmente
se separaban para tomar diferentes rumbos.
-Ari-chan todavía tiene que tomar una
clase ¿no?
-como lo esperaba del acosador número
1, estas enterado de todo ¿verdad?- se rio el hermano mayor
-veo que contigo no se puede hablar
seriamente, está bien, ya hablaremos mañana, nos veremos después, hasta la
vista querido romeo- dijo volteándose con una sonrisa burlona en el rostro y
partiendo hacia la salida.
-tan teatral como siempre- suspiro el
pelinegro, riéndose y caminando hacia el otro lado, rumbo al salón de su
hermana.
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