Otra
vez lunes, genial- piensa un fastidiado pelinegro recostado boca abajo,
el despertador sigue sonando, con una mueca lo apaga y se vuelve a esconder
debajo de la almohada, intentando controlar su respiración, sabia que ella
llegaría pronto, podía escuchar sus pasos cruzando el pasillo, se detuvo en
frente de su habitación y dio unos pequeños y ligeros pero decididos golpes en
la puerta.
-Aru, llegaremos tarde- sin respuesta,
insistió mas y aun sin respuesta, volvió a hablar- Aru, voy a entrar.
La chica entro a la habitación cuando
vio la inigualable figura de su hermano, aun sobre la cama, dormitando, al ver
esto hizo una expresión de decepción y resignación.
-Aru, ya levántate o llegaremos
tarde…-el aludido no se movió un centímetro pues estaba tan fascinado oliendo
ese perfume tan divino característico de su hermana que ni se dio cuenta cuando
le quito la almohada de la cabeza descubriendo que su hermano estaba, en
efecto, despierto. La chica suspiro por lo bajo y continúo con sus amenazas
-Mira, si no te levantas, no tendré más
remedio que…- Aru solo movió un poco su ojo descubierto para intentar mirar con
curiosidad a su hermana, sin embargo no hizo nada más, tenía ganas de ver que
iba a hacer- te lo advertí.
Y cumpliendo su amenaza le quito la sabana donde el cuerpo de su hermanito
mayor, estaba reposando, se encontraba tan bien acomodado que al tiempo de que
ella jalo la sabana, el giro bruscamente por impulso, quedando cara a cara y…
-¡Ahhhhhhhh! ¡Ari! ¡¿Qué rayos crees
que estas haciendo?!- grito el joven intentando cubrirse lo poco que sus bóxer podían
censurar, volteo a ver a su hermana que estaba examinándolo, con unos ojos como
platos intentando contener el sonrojo y las ganas enormes de tocarlo y
acariciarlo, la mirada de Ari había cambiado y Aru se daba cuenta, de lo que no
se daba cuenta era de ese toque de lujuria, abstinencia, desesperación y culpa que
remarcaban los ojos de la chica al ver a su hermano en ese estado, semidesnudo
y a unos pocos centímetros de ella, y eso no ayudaba para nada al caos que
tenia en su cabeza, y como consecuencia, se acercó más y más a su cara hasta
que quedaron a pocos milímetros de tocarse.
-Buenos días hermanito- dijo Ari con
una radiante sonrisa, un hermoso sonrojo y además acompañado de un cálido beso
en la mejilla que basto para terminar de derretir al joven pelinegro.
Ari, que estaba a punto de perderse,
logro recuperar la compostura, sin embargo no logro deshacerse tan fácilmente
del sonrojo que delataba sus fantasías.
-El desayuno esta listo, no vayas a
tardar eh…- dijo caminando hacia la puerta sin voltear a ver a su hermano, por
temor a que viera dentro de ella como siempre y que descubriera su secreto.
Después de que saliera, Aru solo se quedó
ahí, esperando que su respiración se controlara, pero su sueño combinado con lo
que acababa de pasar no eran de mucha ayuda.
*Ari
lo veía con una mirada de vergüenza y deseo, su cara estaba roja y luchaba por
bajar la mirada ya que la de él se lo impedía, la miro con verdadero deseo y
lujuria, a lo que ella enrojeció a mas no poder y le dijo con un tono de
reproche y vergüenza:- N-no me mires con esos ojos, hentai! El soltó una risita
traviesa y se acercó a sus labios besándolos con ternura y amor, los siguientes
besos tomaron un rumbo mas subido de tono, la pasión poco a poco se fue haciendo
presente entre ambos hermanos, recorrían sus cuerpos y sus corazones, Aru fue
tocando y lamiendo cada una de las partes más sensibles del cuerpo que su
querida Ari, haciéndola gemir cada vez mas fuerte, puso su rostro en sus
piernas y viendo la mirada llena de deseo, prosiguió, saboreando la parte mas
deliciosa de su cuerpo, provocando que su amada, gritara su nombre con absoluto
placer, y logrando que el cuerpo delicado de su hermana se arqueara de tal
manera que sabia, que estaba llegando al final, todo era tan perfecto, Ari
estaba a punto de llegar cuando…
Se despertó, envuelto en sudor y pudiendo apenas respirar, un bulto endurecido entre sus piernas le dijo que sus deseos eran reales y que además, se encontraba en problemas, se puso boca abajo, escondiendo su cabeza debajo de la almohada, mientras que su excitación desaparecía y su ritmo respiratorio se calmaba, sonó el despertador.
Se despertó, envuelto en sudor y pudiendo apenas respirar, un bulto endurecido entre sus piernas le dijo que sus deseos eran reales y que además, se encontraba en problemas, se puso boca abajo, escondiendo su cabeza debajo de la almohada, mientras que su excitación desaparecía y su ritmo respiratorio se calmaba, sonó el despertador.
Aru dejo ir un suspiro, la imagen de
su querida hermana gritando su nombre en el momento justo de su orgasmo, no
dejaban sus sueños en paz repitiéndose cada noche, la imagen volvió por un
segundo y se sintió como un completo pervertido, y con justa razón, pues estaba
enamorado de su hermanita menor, aun recordaba como, a escondidas de ella, se
hizo un estudio de ADN, con la esperanza de que no fueran hermanos, pero
lamentablemente el resultado fue positivo. Intento no pensar en eso y se
cambió, poniéndose una playera negra que se ceñía a sus pocos pero bien
formados músculos, una camisa abierta a
cuadros, unos pantalones de mezclilla holgados y algo rotos y unos tenis
sucios, bajo a ver a su hermana, que a diferencia de él, si se había arreglado
cuidadosamente; su pelo largo y cepillado caía sobre sus hombros y bajaba por
su espalda hasta antes de la cintura, llevaba una blusa negra de manga corta
con una chamarra encima, una falda, su favorita, unos mallones cuyo final era
ocultado por unas botas altas y en sus manos unos guantes que dejaban ver sus
delicados dedos y sus cuidadas uñas.
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